Patrona de la Diócesis de Jujuy

En 1960 a pedido de Monseñor Münh el Papa Juan XXIII la nombra Patrona de la Diócesis de Jujuy.

 

Decreto Pontifical por el cual

a Nuestra Señora del Rosario de Rio Blanco y Paypaya

se la  declara Patrona ante Dios, de esta Diócesis.

PAPA JUAN XXIII

 

“Los cristianos jujeños manifiestan una singular devoción a la Santísima Virgen María del Rosario de Rio Blanco cuya imagen se ostenta en el templo Catedralicio.

El pueblo de Dios suele peregrinar todos los años a su Santuario en Rio Blanco movido por su amor que se traduce entre otras cosas, en la ofrenda de sus votos.

Deseando aumentar este culto a sus espirituales consecuencias el venerable hermano Enrique Mühn Obispo de Jujuy, en nombre del clero y del pueblo, nos solicitó nombrar a la Madre de Dios bajo esta advocación como patrona ante Dios, en su Diócesis.

Nos, deseando aumentar la devoción mariana, con todo efecto hemos accedido a su pedido.

Por ello, habiendo consultado a la Sagrada Congregación de Ritos, con ciencia cierta y madura deliberación, por nuestra Apostólica autoridad, declaramos a la Santa María Virgen del Sacratísimo Rosario del Rio Blanco, principal patrona de la Diócesis jujeña, con todos los derechos y privilegios litúrgicos que competen a los principales Patronos Diocesanos.

No constando nada en contrario, publicamos letras, estableciendo que se tenga como válidas y eficaces para alcanzar sus plenos e íntegros efectos, para que sea un testimonio en el presente y en el futuro y así juzgue testificalmente en contra de cualquier autoridad que, sabiéndolo o no, obrare en contrario”.

 

Dado en Roma junto a San Pedro,

el día 1ro. del mes de Julio

de año 1960

segundo de nuestro pontificado.

Cardenal Tardini – Secretario de Estado.

 

 

La Santísima Virgen del Rosario de Río Blanco, como llamada por el patrono de esta Provincia, el Santísimo Salvador, estableció a su lado un nuevo y maternal trono de misericordia para recibir en este pueblo de Jujuy, que en otros tiempos defendió y salvó.

Honrar a la Virgen del Río Blanco es honrar una historia y una tradición hermosa en Jujuy; es honrar un pasado de resistencia y de rebeldía; es honrar una página pura, cándida, cristalina de la vida de este pueblo. Es, además, honrar y reverenciar la fe cristiana de nuestros mayores y rendir, en la “Paypaya”, el homenaje más justo a los que supieron resistir, sufrir y morir para afirmar en Jujuy, la civilización, el progreso y la libertad.