Virgen Patrona

 

“Honrar a la Virgen de Río Blanco es honrar a Jujuy”,

está conectada con nuestro pasado de rebeldía india

y de resistencia hispana con la implantación de la fe cristiana en nuestra tierra,

con la obra de nuestra civilización y con la defensa de nuestra libertad”

Dr. Horacio Carrillo,

Gobernador de Jujuy, año 1920.

 

El Vicario José de la Iglesia, refiriéndose a la Virgen de Rosario de Paypaya, sostuvo que ella contribuyó eficazmente a “pacificar aquellas tribus indómitas. Fue la misionera, redentora, libertadora y defensora de estos pueblos, valiéndose los misioneros de su imagen para la conquista pacífica, ya que ante su divina presencia aquellos salvajes caían rendidos como por un impulso sobrenatural. Los sacerdotes consiguieron mucho más con su mediación que los conquistadores con su espada”.

Cuenta la historia que “cuando se aprestaban a lanzar sus flechas se le apareció entre los celajes, sobre un pacará, la Virgen del Rosario, luciendo su espléndido vestido de color rosa, manto celeste y empuñando un bastón de soberana, lo que asustó a aquellos bárbaros que, aterrorizados huyeron”.

Extinguido el pueblo de los paypayas y reducidos los demás que adoptaron nueva forma de vida, la prodigiosa imagen de Nuestra Señora del Rosario fue trasladada, por los años 1714, a Río Blanco, población más inmediata, recientemente establecida.

El acta de su traslado se conserva en la Iglesia Catedral Basílica y una campana con la inscripción: “SOY DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE PAIPAYA 1696”, en el Museo Catedral.

El primitivo santuario del Rio Blanco a donde fuera trasladada, tampoco existe, pues la actual capilla fue construida por el benemérito Gobernador Dr. Pedro José del Portal, como se comprueba por los documentos de su importante actuación como gobernante.

El Dr. Pedro del Portal, pues, amante de las tradiciones de nuestros antepasados, en vista de que el templo primitivo, al que había sido traslada la Santísima Virgen de Paypaya, ofrecía ruinas, propició la erección de la actual capilla por suscripción pública y ayuda oficial, cuya nómina de contribuyentes se archiva en la Casa de Gobierno, en el estante correspondiente a su acción gubernativa.

Secundó su obra el doctor Macedonio Graz, una de las figuras más ilustres de aquella época.

Para ello eligieron un lugar pintoresco, sobre una ribera, desde la que se divisaba el extinguido pueblo de Paypaya, pues la antigua capilla del Río Blanco, a la que fuera trasladada la portentosa imagen y que por la acción del tiempo se destruyó, existía según se cree, en el punto angular de la vía de ferrocarril y el camino nacional.

Tanto en Paypaya como en Río Blanco recibió la venerada imagen los homenajes y ferviente adoración de los fieles. Ante esta prodigiosa imagen, en los tiempos coloniales, vinieron a postrarse reverentes los conquistadores y en la época de la independencia los próceres, entre otros como Belgrano, Arenales y Güemes a suplicar su auxilio en los momentos de aflicción e incertidumbre.

La Santa Sede, en vista del antiquísimo culto que se le venía tributando, portentos obrados por intercesión de la venerada imagen y respondiendo a los deseos de este pueblo, decretó su coronación. La misma se realizó en esta ciudad de San Salvador, por el Delegado Pontificio, el último domingo de Octubre de 1920, en el mismo sitio que el ejército de Belgrano y el pueblo de Jujuy juraron por vez primera la Bandera Argentina un 25 de Mayo de 1812, después de haber sido bendecida en la Iglesia Matriz.

 

“El acto de coronación de la Virgen de Río Blanco y Paypaya,

tiene para nuestra provincia un gran significado

que no puede pasar desapercibido para nadie,

no sólo porque él pone de manifiesto, una vez más,

la fe inquebrantable, indestructible,

que este pueblo tiene en la milagrosa Patrona de Jujuy,

sino también porque ese mismo acto

es algo así como la enorme condensación del sentimiento religioso argentino,

a la vez que la más hermosa demostración de la solidaridad social

y la estrechez de miras y aspiraciones entre el pueblo de esta tierra

y el de sus hermanas, las demás provincias, de la República”

Juan Ríos – Romero Altea

Año1920