Historia de nuestra Diócesis

La Diócesis de Jujuy fue creada el 20 de abril de 1934, por la bula “Nobilis Argentinae nationis”, de Pío XI.

Su primer obispo fue Mons. Enrique Mühn, de la Congregación del Verbo Divino, designado por Pío XI el 13 de septiembre de 1934. Fue consagrado el 17 de febrero de 1935 y tomó posesión de la sede episcopal jujeña el 11 de marzo de 1935. El 9 de agosto de 1965 presentó la renuncia por razones de salud. Falleció el 18 de julio de 1966.

El segundo obispo fue Mons. José Miguel Medina, quien siendo obispo auxiliar de Mendoza el 8 de septiembre de 1965 el Santo Padre Juan XXIII lo designó obispo diocesano de Jujuy. Tomó posesión el 19 de marzo de 1966. El 30 de marzo de 1982 Juan Pablo II lo designó obispo castrense para las fuerzas armadas de la Nación, con retención de su cargo de obispo de Jujuy, sede a la que renunció el 7 de julio de 1983.

Lo sucedió Mons. Arcenio Raúl Casado. Desempeñándose como obispo auxiliar de Salta, el 7 de julio de 1983 Juan Pablo II lo designó obispo diocesano de Jujuy, de cuya sede episcopal tomó posesión canónica el 21 de agosto de ese mismo año. El 15 de junio de 1994 el mismo Pontífice lo promovió a la sede arzobispal de Tucumán.

Cuarto obispo de Jujuy fue Mons. Marcelino Palentini, de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos), a quien Juan Pablo II eligió el 11 de julio de 1995. Recibió la consagración episcopal el 7 de octubre de 1995 y ese mismo día tomó posesión de la sede. El 18 de septiembre de 2011 tras una larga lucha a su enfermedad falleció en la diócesis.

La Santa Sede nombró administrador apostólico de Jujuy a Mons. César Daniel Fernández haciéndose cargo el 01 de septiembre de 2011. El 7 de junio de 2012, Benedicto XVI lo nombró obispo de Jujuy. Tomó posesión e inició su ministerio pastoral como quinto obispo de Jujuy el 6 de agosto de 2012.